La rehabilitación es una parte fundamental para la recuperación tras un Ictus, ésta debe ser lo más precoz posible.

El tratamiento se adapta en función de las capacidades del paciente, valorando sus necesidades. Todos los tratamientos de fisioterapia son individualizados. La fisioterapia a realizar con estos pacientes tiene el propósito de restablecer su funcionalidad para una mayor calidad de vida. La fisioterapia neurológica permite reeducar patrones de movimiento alterados, que se han instaurado tras la lesión nerviosa. Todo esto es posible gracias a que el cerebro humano es un órgano increíblemente adaptativo (neuroplasticidad) y mantiene la capacidad de ser remodelado a lo largo de toda su vida, incluso tras una lesión neurológica.

 
El programa de rehabilitación recoge todas las actividades planificadas para que un paciente que ha sufrido un Ictus recupere el máximo de independencia funcional. Por ello, el tratamiento no sólo se dirige a la falta de movilidad de algún miembro si no que además incluye aspectos como la recuperación del equilibrio, de la pérdida de la sensibilidad ...,etc.
También el fisioterapeuta enseña a los familiares a movilizar al paciente, tanto en la primera fase, como si queda con secuelas neurológicas y funcionales graves.
 
 Es imprescindible recordar, que todos los afectados, necesitan una “terapia de mantenimiento”, que mantenga los logros conseguidos y que enlentezca el deterioro físico que suele afectar más severamente a estas personas.